martes, 14 de febrero de 2012

EL SÍMBOLO DEL PARTIDO



Nuestro partido político, se asienta en las raíces histórico – culturales del Perú antiguo, se considera que el sistema simbólico en la civilización andina a través del Puma, se expresa en toda la etnología Andina; abarcando su influencia en todas las regiones geográficas, este sistema es el que refuerza la impresión de lo que significó el Puma como símbolo de fuerza y de identidad Andina, además de lo que hoy reforzamos como símbolo de la Identidad Nacional de ser peruano. El sistema simbólico cultural de lo que significó el Puma no debe ser cambiado sino trasladado en una continuidad histórica a la esfera o dimensión política, en el nuevo marco de la sociedad moderna, en la cual la mentalidad del nuevo peruano debe retomar SU GRANDEZA, SU FUERZA, SU TENACIDAD, no solo para seguir superviviendo sino para protagonizar la historia del Perú, ahora guiados por la nueva fuerza política, PUMA representa los intereses de los peruanos de buena voluntad.

El Puma es nuestro símbolo porque se encuentra presente en el imaginario como expresión de tenacidad y fuerza, características que debe retomar el nuevo hombre peruano. El puma en nuestra cultura política debe ser encausado para lograr que los peruanos levantemos la cabeza y la fuerza necesaria para toda acción que hagamos, debemos identificarnos con un animal mítico, totémico, peruano como es el Puma.

El Puma, como parte de la ideología política y la religión popular, es un personaje que juega un papel de suma importancia en la vida y en las acciones del poblador andino, como personaje andino y mítico acompaña en algunos casos al hombre en los rituales, así como en los actos sociales que protagonizan los hombres del área andina.

Entonces, por todo este valor histórico y social que consagra el puma dentro de nuestros corazones, consideramos que el puma es el símbolo ideal, cuyo fin no es otra cosa que representar la grandeza, fuerza, tenacidad y peruanismo que emerge, así como otorgarnos esa continuidad política que merecemos. 

viernes, 10 de febrero de 2012

El Derecho no es solo un conjunto de normas



¿Cómo es un buen abogado? Es una pregunta que muchos estudiantes se hacen durante su paso por la universidad, incluso muchos ya abogados no están completamente seguros de cómo debe ser un respetable hombre de leyes.

El presente artículo tiene como finalidad responder a esta básica pregunta desde una perspectiva iusfilosófica.

Para empezar, debemos advertir que el estudio de la filosofia es fundamental para todo aquel que desee tener una postura crítica ante cualquier tema dentro de un contexto determinado. Dentro del derecho, la filosofía juega un rol importante, de otra manera las leyes no tendrían un contenido escencial, cuyo principal objetivo es dar a conocer los verdaderos motivos del legislador.

Debemos tener claro que existen 2 corrientes o escuelas, es decir, el Positivismo y el Iusnaturalismo.

El primero, plantea que el Derecho es un conjunto de normas dictadas por los seres humanos, a través del Estado, mediante un procedimiento formal, con la intención de someter la conducta humana al orden social.

Mientras que el Iusnaturalismo, es producto de una larga evolución histórica y que pasa de la idea de un derecho derivado de la divinidad, a la de un derecho deducido de la naturaleza humana, cuyos postulados o principios pueden obtenerse por métodos racionales, el Derecho "positivo" debe ser objeto de una valoración a un sistema superior de normas o principios que se denominan precisamente: Derecho natural.

Esto indica la supremacía y preexistencia del Derecho Natural ante el Positivo, y que el Derecho positivo debe ser fiel reflejo del derecho natural, en otras palabras, el derecho natural sirve de crítica al derecho positivo.

Vemos que el derecho no es solo un conjunto de normas, sino también de principios naturales, dentro de un marco de valores enmarcados en un contexto determinado, es decir utilizando una locución latina: “hic et nunc” (aquí y ahora)

Los abogados somos como los médicos de la sociedad, tenemos el fin de curar enfermedades sociales y para esto no podemos ser tan cerrados en la aplicación de la ley y tampoco podemos cruzar la linea hacia la inmoralidad.

El buen conocedor del derecho debe tener las aptitudes necesarias para el conocimiento amplio de las leyes y sus finalidades; sin embargo, principalmente debe entender  los fundamentos de las normas, pues es indespensable para su correcta aplicación, como también los principios establecidos por el derecho natural o la razón humana.

 ¿Es un buen abogado solo aquel que conoce de la norma y no sus fundamentos? Lo primordial para el hombre de leyes es comprender el contenido y razones del Derecho y para eso encontramos que el estudio de la Filosofía y el Derecho natural hace que podamos estar mejor instruidos y aptos para encontrar solución a toda controversia de cualquier tipo de proceso.